Después de los teléfonos inteligentes, las turbinas eólicas inteligentes

Las mismas condiciones de viento, turbinas más productivas

Las energías eólica y solar son los dos pilares fundamentales de nuestro futuro de energía limpia (combinadas con la hidroeléctrica, donde esta tenga sentido, la geotérmica profunda cuando los costos se pueden reducir, la energía de las olas, algo de biomasa/biocombustibles, donde sean factibles, etc.).

turbina eólica inteligente

Si echamos un vistazo más de cerca a la energía eólica, se ha hecho un gran progreso en las últimas décadas, y aunque algunos avances son evidentes –   las turbinas de viento se han ido volviendo más grandes todo el tiempo – algunas mejoras están haciendo una diferencia en formas más sutiles.

Tu teléfono no es lo único que se vuelve más inteligente

Se ha hecho mucho progreso en la fabricación de una turbina de viento de un tamaño dado más productiva, desde un mejor posicionamiento individual de los aerogeneradores y de todo el parque eólico hasta mejores modelos informáticos para la mejora de la eficiencia de los diversos componentes, desde las aspas del rotor hasta todas las partes mecánicas dentro de la góndola, todo ello conectado a sensores y software inteligentes para optimizar las operaciones bajo un amplio rango de condiciones.

Mejorar la fiabilidad es también un gran problema, ya que esto reduce los costes generales de operación y permite que la turbina capture más viento al tener menos paradas por mantenimiento.

Todo esto en conjunto hace diferencia suficiente como para que, incluso las turbinas que tienen un rango de capacidad que está  por debajo de los modelos más antiguos, en realidad terminen produciendo más kWh por año.

La nueva turbina eólica 2.5-120 de GE, anunciada la semana pasada, es un ejemplo de esto. Su potencia de salida máxima, 2,5 megavatios, es menor que la de la turbina de 2,85 megavatios que está reemplazando.

Pero durante el transcurso de un año puede generar un 15 por ciento más de kilovatios hora. Un arreglo de sensores unido a mejores algoritmos de control y supervisión de la turbina, permiten que siga girando en ocasiones en las que las generaciones de turbinas eólicas más antiguas se hubiesen tenido que apagar.

Esto, además de turbinas más grandes y de las economías de escala, ha contribuido a reducir a más de la mitad el costo promedio de la energía eólica en las últimas dos décadas. Desde 15 centavos/kWh en 1991 hasta unos 6,5 centavos/ kWh actualmente, un precio que es competitivo con las nuevas plantas de energía de gas natural.

Todas estas mejoras están haciendo que el futuro de la energía eólica se vea brillante, por lo menos mientras sigamos mejorando nuestras redes de energía para manejar más intermitencia (algo que puede ayudar a más vehículos plug-in, ya que se pueden cargar fuera de horas pico, cuando sopla el viento).

De hecho, el mes pasado el Consejo de Fiabilidad Eléctrica de Texas (EE.UU.), señaló que los últimos datos sobre el rendimiento y los costes de las turbinas de viento sugieren que la energía eólica probablemente sea más rentable que el gas natural en los próximos 20 años, y podría representar la mayor parte de la nueva capacidad de generación añadida para ese entonces, en Texas.

Antes de que el consejo tuviera en cuenta los datos más recientes, se esperaba que toda la nueva generación proviniera de plantas de gas natural.

Fuente: Tree Hugger

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