¿Cuál es el futuro de las fibras alternativas?

El papel, al menos en un contexto histórico, en realidad no tenía mucho que ver con los árboles y los bosques hasta una fecha tan reciente como 1843. Nosotros conectamos rápidamente el papel con los bosques, pero durante los 2000 años que precedieron a 1843, el papel era derivado casi exclusivamente de textiles reciclados, como el cáñamo, el lino y el algodón.
papel de fibra textil

Lo que puede ser aún más sorprendente es que, desde que se introdujo la fabricación del papel a partir de fibras de madera, en 1843, hasta hoy, sólo un pequeño porcentaje se deriva de otras fibras que no sean madera. Y, el 85% de esa cantidad consiste principalmente en papeles no madereros hechos en China. ¿Es por eso por lo que tomó tanto tiempo darse cuenta de que la madera es la mejor y preferible fuente de fibras para la fabricación de papel? Probablemente no.

Tomemos, por ejemplo, el kenaf. El kenaf es una planta anual de rápido crecimiento, familia del algodón y la ocra, que muchos estudios sugieren que absorbe más CO2 que los árboles, compite con la mayoría de las malas hierbas, y es resistente a muchas plagas y enfermedades, por lo que puede ser cultivada con un mínimo de insumos químicos. También produce dos tipos de fibras apropiadas para la fabricación de papel.

Esos estudios muestran también que son más fáciles de convertir en pulpa que las fibras basadas en madera y, por lo tanto, pueden ser procesadas con menos energía y menos agua, así como con menos químicos problemáticos ambientalmente. Los agricultores pueden, incluso, rotar el kenaf en producción con otros cultivos, como el maíz o la soja.

El kenaf es también un ejemplo de lo que se refiere a una “fibra alternativa” para la fabricación de papel. “Alternativa”, al menos para mí, es una elección interesante de palabras, dado que la fibra de madera había sido considerada una alternativa para gran parte de la historia del papel. No obstante eso, actualmente las fibras alternativas se refieren a cualquier fibra no maderera que se pueda usar como material para papel y embalaje.

Estos materiales de fibras son llamados también “libres de árboles” y consisten en fuentes de fibras crecidas como:

1)  Un cultivo primario (como el kenaf y el cáñamo)

2)  Residuos agrícolas (como la paja del trigo).

Los proponentes de fibras alternativas sugieren que el uso de fibras que no provienen de la madera para la fabricación de papel tiene menor impacto ambiental, debido al cultivo, rendimiento y eficiencia de tales fibras. Ellos argumentan que el uso de esas fibras alternativas tendrá menos impacto en los bosques, preservará árboles, y desviará los residuos agrícolas de ser quemados. Su uso también podría ayudar a que en las áreas donde no crecen árboles se cree una industria para hacer fibra de papel.

Los oponentes al uso de las fibras alternativas sugieren que no hay una infraestructura existente que pueda apoyarlas a una escala comercial. A nivel mundial, las fibras alternativas consisten en menos del 10% de las fibras que se utilizan para papel y embalajes, y 85% de esa cantidad consiste, principalmente, en papel no maderero hecho en China. (En EEUU las fibras alternativas son menos del 1% de las fibras que se utilizan para papel y embalajes.)

Otros retos citados incluyen los efectos dañinos potenciales de la conversión de tierras forestales a otros usos, así como la conversión de tierras agrícolas a usos no alimentarios.

Hay una cantidad significativa de investigación e información disponible relacionada con el uso de las fibras no madereras para papel y embalaje. Sin embargo, aún se necesita más información. La mejor manera de abordar el problema de fibras para la fabricación de papel que provienen o no de la madera requiere un enfoque holístico y científico.

No es suficiente decir “si no está hecha de un árbol, es una mejor opción”. Los Análisis del Ciclo de Vida (ACVs) tienen sus propias limitaciones, pero un ACV riguroso y con fundamento científico es una manera de que podamos saber más acerca de cómo las fibras alternativas, en comparación con las fibras de madera para la fabricación de papel y embalajes, ofrecen beneficios en términos económicos, técnicos y ambientales.

Es poco realista pensar que una puede reemplazar a otra o viceversa, pero es probable que haya un enfoque que pueda sugerir un uso más eficiente de todas las fibras para la fabricación de papel que el que existe hoy en día.

Fuente: Greenbiz

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